redirección

sábado, 28 de enero de 2012

Ciencias o letras

Me temo que hoy sí que me váis a decir que la entrada que publico (como página a la derecha) es triste. Y es cierto. Es triste y extraña. Lo siento, pero es lo que me ha salido. Sólo espero que no os aburra. Hay momentos para todo y hoy toca esto. Sin embargo, he intentado darle un toque de esperanza al final. Una esperanza basada en las palabras, que, a mi juicio, nos unen y también, aunque pueda parecer paradójico, nos individualizan. El lenguaje es una de mis obsesiones. Ya contaré algún proyecto que tengo en torno a él. Por ahora, esto es lo que hay.

domingo, 22 de enero de 2012

El sueño de Julia

La entrada de hoy (como página a la derecha) tiene nombre propio. Espero que tanto a ella como al resto del grupo les guste y que algo de todo lo que contiene (el sueño real o el de la historia, da igual) finalmente suceda.

A veces, visualizar algo, de forma consciente o inconsciente, te pone en el camino para conseguirlo. Lo hace más real y, por tanto, aparece como algo posible. Nosotros, con nuestras actitudes, ayudamos o entorpecemos la realización de nuestros propios deseos. Convertirlos en imágenes nos sirve para orientar nuestros pasos y para darnos una idea de lo que podemos ser. Y, al transformar esas imágenes en palabras, ayudamos a fijarlos no sólo al papel, sino también en nuestras mentes para que queden allí como recuerdos a los que acudir cuando necesitemos de metas que nos impidan flaquear en el camino.

Ahí queda, Julia, tu sueño. El real y el transformado, para que cada uno elija el que quiera. Y que se cumpla...

sábado, 14 de enero de 2012

Tiempo de arena

Hoy voy a comentar la novela "Tiempo de arena" de Inma Chacón, finalista del último Premio Planeta.

Lo primero que tengo que decir es que me ha recordado (y mucho) a otra de las novelas que comenté aquí hace algún tiempo, "El jardín olvidado" de Kate Morton. Como ese libro, "Tiempo de arena" me ha parecido una historia muy femenina, hecha por una mujer y en la que los personajes principales son mujeres. Entre ellas hay una relación familiar y la trama se sucede durante años, con saltos en el tiempo, intentando desvelar un misterio que se anuncia en las primeras páginas. Hasta ahí, la misma sensación que "El jardín olvidado". También en el tratamiento de los personajes principales (por supuesto, femeninos), a mi parecer, demasiado estereotipados.

Pero "Tiempo de arena" tiene otro sabor. Ni mejor ni peor, al menos, yo no me atrevo con la comparación. Simplemente, distinto. Si "El jardín..." nos traída la bruma y el color sepia de las novelas victorianas, con el regusto del Londres de Dickens, "Tiempo de arena" me ha sabido al exotismo y al color de tierras lejanas, de las que fueron colonias, de Cuba, de Filipinas. Me ha llevado al recuerdo de novelas escritas en la misma lengua pero en otros países, como "La casa de los espíritus", de Isabel Allende. Me ha dibujado un Madrid apenas entrevisto en las fotografías de principios de siglo. Y sobre todo, la mayor diferencia para mí es que Chacón sí sitúa la novela en un contexto histórico. Es más, a veces el contexto histórico parece más fuerte que la novela y no sólo la enmarca sino que la llega a hacer desaparecer. Además, su carácter femenino va más allá de sus personajes y se convierte en una reivindicación. Porque "Tiempo de arena" nos enfrenta no sólo con las consabidas historias de amores y desamores, sino también con la lucha de unas mujeres por la consecución de algunos de los derechos que hoy en día consideramos básicos y que no podríamos ni imaginar volver a perder.

"Tiempo de arena" no es atemporal, como "El jardín olvidado", sino una novela muy enmarcada en su tiempo. Lo triste es que algunas de las situaciones que describe aún sigan existiendo y no se hayan solucionado, un siglo más tarde.

Pero, como no me gusta desvelar la trama, no diré más. Sólo eso, que hay amor, desamor, soledad, secretos y una historia familiar de mujeres que se quieren y se odian con la misma intensidad.

Por lo que se refiere a la forma, me ha parecido una novela impecable. La prosa es tan fácil que en ningún momento se superpone a la historia y la deja fluir libremente. Sin embargo - no puedo evitarlo- tengo, por fuerza que compararla con la de su hermana, la tristemente fallecida Dulce Chacón. Y ahí me rindo ante la evidencia, al menos ante mi evidencia: Para mí, Dulce Chacón tiene mayor calidad y más fuerza, tanto en sus temas como en su manera de trasmitrlos.

La próxima novela que comentaré será "Tokio Blues", de Haruki Murakami.

domingo, 8 de enero de 2012

Conversión

El relato de hoy está (como casi siempre) como página a la derecha con el mismo título que esta entrada: "conversión".

Responde a una petición de alguno de vosotros, la de que ponga algo de humor en mis relatos. No sé si lo habré conseguido. No hay nada más triste que tratar de sacar una sonrisa y no ser capaz de ello. Lo cierto es que yo me considero una persona con bastante sentido del humor pero, al releer todo lo que he venido publicando en este blog, es cierto que en la mayoría de los relatos queda un regusto triste, a veces incluso trágico. Por eso me he animado con esta historia. Espero que el lenguaje empleado no resulte demasiado vulgar pues, en un intento de hacerlo más cercano, quizá me haya excedido. También espero que logre haceros brotar algunas emociones (como me habéis dicho que ha sucedido con relatos anteriores) y que, en esta ocasión, sean otro tipo de emociones, más alegres. No sé si lo habré conseguido pero, ya se sabe " Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal aprieto..."; soneto no, pero algo con humor sí que me habíais pedido. Ahí lo tenéis.

jueves, 29 de diciembre de 2011

POEMAS

Sé que la poesía no tiene tantos seguidores como la prosa. Que es más difícil de leer y no digamos ya de vender. Pero, como dije desde el principio, cuando empecé a escribir también hice poesía. Fue más un ejercicio, una forma de disciplinarme, de buscar imágenes que hiciesen mis relatos más evocadores. Tengo que reconocer que no es lo que más me gusta escribir. Pero, de vez en cuando, viene bien leer algún que otro poema y ¿por qué no hacerlo en estas fechas navideñas, que suelen estar, por tradición, más cargadas de emociones y de magia?

Voy a poner a continuación (no como página a la derecha) dos de mis poemas. Son antiguos. Ambos debieron de ser escitos a finales de los 80. No sabría precisar la fecha exacta. Los conservaba mi madre, en las revistas que editaban los grupos literarios del barrio que yo frecuentaba por aquella época. Son bastante distintos. Como anécdota diré que el primero formó parte de un examen que la profesora de literatura que yo tenía en aquel momento hizo a los alumnos de segundo de BUP. Por aquella época yo estaba en COU y los pobres de segundo debieron odiarme. La profesora (bromista ella) no dijo el nombre del autor y los alumnos se devanaron los sesos intentando poner algo en el comentario de texto. Alguno incluso dijo que era de la generación del 98 y que se notaba la melancolía por la pérdida de las colonias... Espero que vuestros comentarios den más en la diana.

SE CERRARON LAS FRONTERAS

Se cerraron las fronteras.
Nadie había tocado la alarma,
pero su sonido devoraba las cabezas.
Fue estúpido apostarlo todo
a un solo número.
El tiempo se había dado la vuelta.
Tres meses, encajados de vida,
se inyectaban como cerrojos en las puertas.
Quisimos pellizcar el infinito
y su llama nos destrozó los dedos.

Se cerraron las fronteras.
No puse tapa a esos días
y esperaba que el frasco siguiese lleno.
Era curioso saber que todos
empaquetábamos los mismos recuerdos.
Un mapa y un calendario
evaporaron nuestra suerte.
Otros frascos pincelaron entonces mi cerebro.
Jugamos a vivir película
y la pantalla nos estalló en las manos.

Se cerraron las fronteras.
Nuestro pasaporte ya había caducado.
Llevaba tanto tiempo mordiendo la alerta...
Todo había sido una confusión de cifras,
un error de cálculo,
unos besos, apresado entre números,
que nos dejaron al otro lado.
Una sola bala en el cargador
y tuvo que acertarnos.


SERÁ EL RECUERDO

Será el recuerdo
el suave tacto de tu voz entrecortada.
tu andar torpe sobre el grito de mi piel,
la cálida ausencia de tus manos.

Será el recuerdo
un murmullo,
el tic-tac de un reloj
y el vaho entrelazado cegando el espejo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

La noche del tamarindo

Como ya anuncié en su día, voy a comentar "La noche del tamarindo", de Antonio Gómez Rufo. Aunque siempre que hablo de un libro lo hago desde mi punto de vista, en esta ocasión creo que mi visión va a ser la más personal de todas las que han orientado mis reseñas.

Cuando el lector se enfrenta a un libro, sus vivencias, sus emociones, actúan como un tamiz por el que pasa la trama para salir convertida en otra distinta a la que en su día ideó el escritor. Y en mi caso, el tamiz contenía quizá más de lo debido.

No sabría decir si el libro me ha gustado o no. Es cierto que no lo he devorado, quitándome horas de sueño, como me ha ocurrido con otros. También que en algunos momentos, la historia me ha parecido inverosímil, en muchos otros, lejana. Pero, ¡ay!, aquéllos en los que me ha tocado, lo ha hecho de verdad. Y no sabría decir si por la calidad del libro o por mi disposición. Me explico: el argumento principal gira en torno a una muerte y al deseo de la vida eterna. Esa muerte se produce por una enfermedad que el protagonista, a pesar de todo su dinero, no logra evitar a una persona querida.

Todos tenemos alguien cercano que sufre o ha sufrido una enfermedad de la que no le hemos podido librar y muchas veces es difícil no encontrarte con tu situación, con tu problema, en cada paso que das (Ya se sabe, cuando estás embarazada parece que el número de embarazadas a tu alrededor se multiplica). Pero en este caso, el ejemplar del libro que he leído no era mío. Y estaba dedicado por el autor. Estaba dedicado a una mujer que falleció hace poco más de una año, algo después de comprarlo, sin que los esfuerzos de sus seres queridos pudieran hacer nada para evitarlo. Y a pesar de no ser yo una de las personas más cercanas a ella, sí lo soy de aquél que más lucho por darle, sino la vida eterna que persigue el protagonista de la novela, sí algo más de tiempo.

Por eso no puedo ser objetiva con el libro. Ni perderme en si el autor utiliza un lenguaje demasiado poético unas veces y muy casual otras, dando poca cohesión al estilo de la novela. No puedo criticarla (en el sentido más amplio de la palabra), porque me ha conmovido profundamente. Pero, al fin y al cabo, ¿no es de eso de lo que trata la literatura?, ¿de despertar sentimientos y emociones que reposan en nosotros y unirlos a los que el autor imaginó para crear algo nuevo?

Como digo, ésta es la más personal de mis reseñas. Va por ti, hermano.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ni patria ni tribu

Siguiendo con la idea de publicar en el blog trozos de mis novelas, os dejo una parte de "Ni patria ni tribu".

Es un pequeño trozo del principio de la novela, en el que se presenta a uno de los dos protagonistas, Daniel quien, junto con su abuelo Juan, será el que vaya desgranando la historia, en una mezcla de tiempos y de tramas que al final confluyen.

En una entrada anterior dije que pensaba presentarla al Premio Azorín de Novela 2012 pero, por una serie de problemas formales no ha sido posible, por lo que la presentaré al Premio Fernando Lara de Novela. Ya iré contando qué tal me ha ido.